Una manifestación coordinada en la ciudad de México y sedes diplomáticas de nueve países por parte de Greenpeace busca llamar la atención del presidente Enrique Peña Nieto para impedir la autorización a la producción de maíz transgénico.

Activistas de Greenpeace México
El jueves pasado, activistas de Greenpeace se manifestaron en la Estela de Luz de la ciudad de México en contra del visto bueno a las solicitudes de empresas como Monsanto para plantar maíz transgénico en el territorio, lo que implicaría un peligro no sólo económico sino alimentario.
Pero desde el miércoles, la organización internacional ha coordinado protestas similares en las sedes diplomáticas de México en nueve países, incluyendo Sudáfrica, Israel y Rumania, donde los activistas entregan a los embajadores una solicitud para que empresas como Monsanto, Pioneer y Dow Agrosciences no cultiven maíz transgénico a escala comercial, como indican los actuales planes en los estados de Coahuila, Chihuahua, Durango, Sinaloa y Tamaulipas.
La acción en la Estela de Luz se inscribe en una campaña que la organización internacional identifica como “Maíz transgénico: traición a la patria”, y que ha consistido en demostraciones similares a la de este jueves en lugares como la Cámara de Diputados.
Aleira Lara, coordinadora de la campaña de agricultura sustentable y transgénicos de Greenpeace México afirmó que a 100 días de iniciado el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, su administración no se ha posicionado claramente frente a las solicitudes de estas transnacionales para sembrar maíz transgénico.
Desde diciembre pasado, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales promovió el establecimiento de un comité científico que evaluaría la viabilidad del cultivo de maíz experimental en México, pero los resultados de este análisis no han sido dados a conocer. Lara agregó que los manifestantes que escalaron la Estela de Luz contaron con el equipo de seguridad apropiado y su fin era desplegar una enorme manta con un maíz atado a una bomba a punto de explotar.
Las 59 razas de maíz mexicano y sus miles de variedades (la base de más de 600 platillos en la comida mexicana) son el sustento alimentario y el símbolo cultural más importante del país. Permitir más pruebas piloto o la producción comercial del grano sería no sólo poner en riesgo la posibilidad de alcanzar la autosustentabilidad alimentaria en el futuro, sino terminar de golpe con el legado genético de las variedades autóctonas de maíz mexicano.
Con información de SDP y La Jornada.
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