Arquitectura: Conectando el Pasado con la Modernidad
Durante los últimos años, la globalización ha superado sus propios límites progresivamente hasta llegar a un punto en que las barreras geográficas parecen haber desaparecido. Con este fenómeno, también se ha observado una pérdida de los valores y conceptos que caracterizan y dan individualidad a una nación o grupo social; especialmente en las generaciones más jóvenes.
La idea de crear o diseñar para todo el mundo y no para un grupo en específico se ha extendido a miles de áreas incluyendo la arquitectura. Aunque dicha práctica podría funcionar en algunos casos, es un hecho que no es la mejor decisión al planear edificios y espacios públicos. Esto se debe a que cada grupo de usuarios tiene diferentes prioridades y actividades muy distintas a las de otros.

Se argumenta que con el constante flujo de viajeros e inmigrantes se debe utilizar un estilo que sea comprendido fácilmente por todos ellos. Asimismo, se ha dicho que es imposible llevar la identidad cultural al diseño sin caer en tipologías estereotípicas y burdas. Esto habla de una falta de capacidad para resolver un proyecto de manera que tenga un carácter universal pero que represente la cultura de quien proyecta sutilmente. Para probar que es posible, basta con estudiar la arquitectura de Tadao Ando: ganador del Premio Pritzker e icono nacional en Japón y el mundo.
Tadao Ando es un arquitecto japonés que creció con el legado de una época en la que el diseño predominante era el Estilo Internacional. Dicha corriente, representada principalmente por Philip Johnson, es responsable de tipologías arquitectónicas que aún utilizamos y que se pensaron para ser utilizados en cualquier país industrializado: como el edificio de oficinas y los conjuntos de departamentos.

Ando rechazó dicha filosofía desde sus primeros trabajos y se centró en la historia de diseño de su país. La antigua arquitectura japonesa siempre se caracterizó por fachadas imponentes pero espacios simples y modulados específicamente para la función que tendrían. Tadao Ando se adaptó a dicho concepto pero lo abordó de una manera totalmente diferente.
Al empezar el proyecto utiliza un patrón estrictamente geométrico para modular los espacios interiores, lo que va seguido de un diseño de fachadas con materiales modernos como el concreto. Esto da como resultado volúmenes puros y simples que adquieren plasticidad al entrar en contacto con la naturaleza, luces, sombras y elementos como el agua. Con esto, lo que podría parecer una fachada plana, cobra vida y volumetría con elementos naturales cotidianos.
Una diferencia fundamental con la arquitectura tradicional de su país es el hecho de que Ando opta por cerrar sus espacios en lugar de dejarlos abiertos. Sin embargo, ambas soluciones tienen el mismo propósito de crear un espacio que invite a la introspección y en el que el usuario se pueda sentir tranquilo. La diferencia radica en que en el pasado se construía dentro de zonas naturales y en los tiempos de Ando los espacios para construir d¡se encuentran rodeados de edificios. Esto muestra que se pueden conservar antiguas nociones regionales pero con un enfoque moderno.
Es realmente difícil llegar a un proyecto arquitectónico en el que se puedan sentir identificados los usuarios locales y que sea de fácil entendimiento para aquellos que no están familiarizados con la cultura del área. Sin embargo, una vez que se entienden ambos grupos de personas, así como sus necesidades, es posible crear espacios que establezcan un diálogo con la arquitectura del pasado con la visión de las nuevas generaciones.
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