Better Block Project

A la hora de analizar la sociedad actual, una de las palabras que escuchamos con más frecuencia es individualidad. En este contexto, la mayoría de los espacios públicos de las grandes ciudades pueden visualizarse como verdaderos lugares de consumo donde lo que importa es satisfacer necesidades personales, dejando de lado la interaccióncomunitaria.

Sin embargo, la situación de nuestro planeta puede servir como puntapié para comenzar con el cambio. En muchas ciudades alrededor del mundo la necesidad de desarrollar prácticas más sustentables está llevando a la conformación de espacios públicos y hábitos ciudadanos que generan nuevas formas de sociabilidad de la mano del cuidado del medio ambiente.
Urban Omnibus es un proyecto pensado en Nueva York pero que pretende inspirar a las personas de todo el mundo a trabajar en una ciudad más verde, inclusiva y atractiva. En este post te contamos algunas de sus ideas y cuáles son las iniciativas que se vienen desarrollando con éxito en algunos lugares del planeta.
– Trabajar adaptando las estructuras existentes: Si bien hoy en día existen muchas propuestas de construcción verde, siempre es mejor adaptar aquellas que ya existen para evitar la contaminación generada en la producción de nuevos espacios o edificios.
– Generar espacios de interacción en nuestra comunidad: Al igual que en el punto anterior, esto puede estar relacionado con la adaptación de una estructura presente en nuestra ciudad. Tal es el caso de The Better Block Project, donde un grupo de vecinos intervino en una cuadra abandonada al tránsito para convertirla en un proyecto de arte abierto a la comunidad. También hay ejemplos inspiradores deespacios urbanos transformados en parques verdes.
– Hacer un mapa del territorio: ¿Realmente conocemos todas las potencialidades y debilidades de nuestra ciudad? Para involucrarnos, antes debemos tener conocimiento de sus espacios naturales, edificios, organizaciones y actividades.
– Ayudar pensando en pequeñas acciones: Muchas veces uno no se involucra por creer que para ello se requiere de mucho tiempo o de una gran producción. Sin embargo, se puede trabajar en pequeñas propuestas comunitarias en las cuales todos pueden participar. Un claro ejemplo es el proyecto Art Farm en Nueva York, donde gracias al apoyo de los vecinos un área abandonada se convirtió en una huerta que genera alimentos para algunos sectores la población.
ArtFarm
Art Farm en Nueva York
– Aprovechar los recursos que se ofrecen en la ciudad: Por ejemplo, leer un libro para la universidad o la escuela no significa ir directo a la librería a comprarlo. Seguramente en tu ciudad encuentres una biblioteca y así reducirás el consumo y generarás nuevos vínculos con otros que acudan a ese espacio.
– Usar los espacios públicos para compartir ideas y entablar conversaciones:Como se mencionó al principio de esta nota, en la actualidad muchos espacios públicos se vuelven una suma de individualidades y no lugares de interacción. Pequeñas herramientas como pizarrones o stickers pueden servir para compartir información y propuestas.
– Prestar atención a la comida: El suministro, proceso, distribución y eliminación de los alimentos habla de la ciudad que habitamos. Teniendo en cuenta este aspecto se pueden crear opciones más sanas e independientes, además de procesos de reciclaje tendientes a reducir los desechos post-consumo.
– Cuidar la naturaleza donde quiera que esté: Los bosques y los desiertos no son los únicos espacios naturales que requieren de cuidado. Una plaza, parque o jardín de la ciudad también son espacios verdes que deben mantenerse saludables y libres de contaminación.
– Aprovechar la energía renovable analizando potencialidades: Se puede proponer el uso de energía limpia considerando los recursos naturales de los que más dispone nuestra ciudad. Por ejemplo el mar, el viento o el sol son fuentes capaces de reducir la dependencia hacia los combustibles fósiles.
– Pensar la ciudad como un aula: Incentivar a los niños, desde el hogar, la escuela u otros espacios públicos, a repensar la ciudad que circulan todos los días y proponer cómo se vería mejor.
– Considerar el transporte público más allá de las calles y las vías: Caminar, andar en bici o bote no sólo disminuye las emisiones contaminantes sino que además genera otro tipo contacto con el resto de los habitantes de la ciudad.
– Permitir a los ciudadanos involucrarse en el mantenimiento de infraestructura:Con espacios destinados al diálogo y debate donde se generen propuestas desde los mismos habitantes en virtud de algo que falta o falla.
– Compartir el transporte para movilizarse: El uso de un auto por persona es insostenible en las ciudades. Por eso la mejor opción para manejarse en coche particular o taxi es compartirlo con otras personas.
Estas son sólo algunas de las tantas propuestas para trabajar en una ciudad más verde e inclusiva. No hace falta ejercer un lugar de poder para involucrarse y generar un cambio, sino que más bien se trata de dejar de lado la individualidad para asumir un compromiso colectivo.
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