La sostenibilidad supone un requisito cada vez más importante en la concepción de los proyectos arquitectónicos pero si la ubicación de la vivienda se encuentra entre Alaska y la península de Kamchatka, se convierte en todo un reto.
arquitectura sostenible española
Desde tiempos inmemoriales la tradición constructiva española ha sabido aprovechar las condiciones de cada clima de su geografía para edificar viviendas que respondían a los criterios de sostenibilidad, ahora toda esa sabiduría se ve plasmada en el galardón concedido a un estudio de jóvenes arquitectos madrileños que han triunfado atravesando fronteras hasta llegar con su proyecto arquitectónico a Atka, una isla emplazada en el archipiélago de las Aleutianas, conocido por su intempestivo clima.

El desafío partía de un certamen celebrado en Portland (Oregon) bajo los requisitos del estándar de construcción Living Building Challenge 2.0, una de las normativas más estrictas del entorno internacional. Y las dificultades suponían hacer frente a una climatología que soporta más de 200 días de lluvia al año, con rachas de viento huracanado y bajísimas temperaturas. Estos condicionantes enfrentan a los 58 habitantes de la pequeña isla a un consumo energético colosal en forma de gasóleo que, dada la particularidad geográfica del lugar, se ven obligados a hacer llegar desde distancias remotas.
Sin miedo a la dificultad, los españoles presentaron un proyecto capaz de aprovechar los fuertes vientos y el calor del suelo de origen volcánico. Una instalación de turbinas transforma los vientos enfuente energética renovable y limpia. Por su parte, una estructura geotermal exprime el calor residual del suelo para mantener una temperatura mínima constante. Además, el diseño aerodinámico laminado y revestido en metal de la construcción hace frente a las torrenciales lluvias.
Junto a los requisitos medioambientales, la construcción debía ser respetuosa con el estilo tradicional de la zona y no superar los 400.000 dólares de presupuesto. Prueba conseguida. Como aquellos primeros astronautas, estos arquitectos han conseguido un pequeño premio para ellos, ¡35.000 dólares!, y un gran premio para todo el archipiélago aleutiano que puede tomar ejemplo de esta construcción para optimizar sus recursos, mejorar su vida y la del Planeta.
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